El Alma de Tacande
La tradición popular convirtió esta leyenda de la aparición del Alma de Tacande en un romance que dice así: "Sucedió en treinta de enero, allá en la remota etapa de mil seiscientos ventiocho, un hecho que al orbe pasma". La investigadora, María Victoria Hernández explica en un documento sobre este fenómeno que, "según la tradición más extendida, la casa donde habitó el alma es la que se encuentra próxima a la montaña de Miguel Sosa, esntre las que discurre el camino a enrique. En esa lejana época el monte circundaba la rica Hacienda de Tacande".
Hernández explica que "la casa guarda aún ho la leyenda de un alma en pena que quedó atrapada entre sus paredes". " Cuentan - prosigue - que durante 87 días el alma de Tacande deambuló su pena y su pecado. Se presentaba en esta casa a arrullar a un niño y la cuna se movía sola, se oían dulces cantos y voces que de persona no visible procedían y los desconsolados lloros de un niño recién nacido. El 26 de abril, el alma habló y "descargó", cuenta la cronista, al tiempo que "pidió que subiera desde la parroquia de Nuestra Selora de los Remedios, en Los Llanos de Aridane, Juan Montiel, confesor, hasta la casa de la Hacienda de Tacande".
" El Fraile se trasladó a Caballo hasta el lugar (....) Entonces el alma le dijo: "ya se acerca la hora, trate V. Rª. de echar asperges y decir Salmos, para ahuyentar el malo, que quiero declarar quién soy". El fraile así lo hizo y le preguntó al Alma: "Hija mía ¿aparto ya el espíritu malo"?, respondiendo el alma "ya se apartó de mí", a lo que contestó el fraile: "pues ya podréis decirnos quién sois y qué es lo que queréis" y el Alma dijo: "soy Ana González". Descubriéndose en ese momento que era familia de los moradores de aquella casa. Había muerto de parto, dejando a un recién nacido al que le pusieron el nombre de Salvador.
El fraile por último le preguntó al alma dónde iba y ella le respondió al Purgatorio. El clérigo le inquirió sobre cómo lo sabía, a lo que respondió que su Ángel se lo había dicho. Entonces pidieron que dijera el nombre del Ángel "y se lo dijo en latín, y lo escribió el Fraile, y no pasó de cinco letras". Los asistentes le preguntaron el nombre del ángel y éste no quiso decirlo. En latín y con cinco letras podría ser Satán.
