A partir de este momento se iniciaba una vida municipal propia, con ciertas intermitencias derivadas de una nueva fusión municipal con Los Llanos y su anulación posterior, pero, de lo que no cabe duda, es que a partir de los años sesenta del S. XIX, este municipio adquirió gran importancia no sólo entre los pueblos de "La Banda" sino también entre los trece que, hasta 1925, integraban La Palma, tal como se deduce de las Estadísticas de Pedro Olive. Las citadas estadísticas nos dicen que en el año 1861, El Paso era Lugar, cabeza de distrito municipal en la isla de la Palma, perteneciente al Partido judicial de Santa Cruz de La Palma, situado al Norte de Mazo y al Este de Los Llanos, en una cuesta bastante agria y poblada de bosque. Confina su término municipal, por el Norte con Mazo, al Este, con montañas, al Sur con un bosque y al Oeste con la jurisdicción de Los Llanos.

En el citado año de 1861, El Paso contaba con un total de 3.010 habitantes, de los que 1.776 eran hembras y 1234 eran varones. Estaban solteros 1.924 personas, casados 872 y viudos 214. Sabían leer y escribir solamente 182 personas de las que 139, eran hombres y 43, eran mujeres. Tenía dos escuelas, una de niños, a la que asistían 86 niños y otra de niñas, en la que recibían instrucción 41 niñas. Estas escuelas tenían una asignación municipal de 2.800 reales de los que 2.500 eran para pagar a los maestros y 300 para los gastos de material.

En lo referente a las profesiones y oficios existentes en el Municipio, nos encontramos con un cura, 3 ayudantes al culto, un empleado municipal, 19 personas en disponibilidad militar, 454 propietarios, 2 comerciantes, 8 industriales, 4 artesanos, 437 jornaleros de campo, 106 sirvientes, 30 pobres de solemnidad y solamente un ciego o imposibilitado. Sin embargo no contaba con la presencia de médico, abogado, boticario, o, dada su vocación agrícola, con agrimensores.

El presupuesto municipal de gastos ascendía a 12.876 reales de los que 5.002 eran para los gastos de funcionamiento del Ayuntamiento, 450 para los de Policía de Seguridad, los ya citados 2.840 asignados a Instrucción Pública y 3.280 para montes. En el apartado de gastos voluntarios destaca la cantidad de 840 reales asignados para obras de nueva construcción y otros fines y 200 reales, de libre disposición, para imprevistos.

No debía gozar de buena salud económica el Ayuntamiento dada la desproporción existente entre gastos e ingresos. Tal desequilibrio generaba un elevado déficit que ascendía a 10.438 reales, puesto que sus ingresos eran de solamente de 2.438 que se obtenían de las contribuciones de propios y por productos de las fincas, censos y demás bienes no enajenados.

También nos aporta Olive datos acerca de la cabaña ganadera existente en El Paso. Para el año 1860, destaca, en función de su importancia numérica, el ganado vacuno, el cabrío, el de cerda, el lanar estabulado y trashumante, el asnal, el mular y el caballar Por lo que se refiere a su producción cerealística, la media de producción del quinquenio 1857-1861 fué de 1.540 fanegas de trigo, 858 de centeno, 1.326 de cebada y 91 de maíz.

En cuanto a los montes públicos existentes dentro de los límites jurisdiccionales del municipio nos encontramos con el conocido como, la Cumbre Nueva que, con una extensión de 1.000 fanegas tenía como especie dominante al pino y como subespecies el brezo y la haya; con el de Enrique, de aproximadamente 150 fanegas y en el que destaca el pino como especie principal, aunque también es notable la presencia del brezo; con el de Las Manchas, de 2.000 fanegas de extensión y enteramente de pino; y el de Ferrer, de 800 fanegas y con el pino como especie casi única.

En cuanto al estado de estos montes, para el año 1861, el de la Cumbre Nueva y el de Ferrer precisaban una limpieza, estando en buen estado el de Las Manchas, aunque ciertos trozos debían descansar algunos años. De todos ellos se obtenían ingresos por diferentes conceptos entre los que cabe destacar el aprovechamiento de la madera de árboles caídos, de la leña de los árboles quemados o de los cortados de forma fraudulenta.

Por lo que respecta a su riqueza acuífera, para la misma época, El Paso contaba con varias fuentes y corrientes naturales y en este apartado hemos de decir que el Municipio, a pesar de la existencia de nacientes y de la gran cantidad de agua alumbrada en su jurisdicción, ha sido tradicionalmente deficitario en agua. Para el precitado año 1861, contaba con ocho corrientes naturales que aforaban un total de 5.760 pipas, cada veinticuatro horas, que después de recorrer casi 15 kilómetros regaban unas 300 fanegas de terreno. Cabe añadir que siete de ellas, eran de propiedad privada y una de dominio público. En cuanto a las fuentes, eran seis las que se contabilizaban en el término municipal, todas de dominio público, y arrojaban unas 36 pipas cada veinticuatro horas, siendo utilizadas por unos 30 vecinos aproximadamente. Tanto las aguas de las corrientes naturales como de las fuentes eran dulces y frías.

Las vías de comunicación del Municipio, aparte de las veredas internas y serventías, las constituían tres caminos vecinales: uno, el de la Cumbre Nueva, que con una longitud de dos leguas y un costo de 136.000 reales partía desde La Encrucijada y terminaba en la jurisdicción de Breña Alta; otro, el camino de la Cumbre Vieja, de dos leguas y cuarto de longitud y costo de 170.000 reales, que comenzaba en la Cancela de Diego para terminar en el lindero con Breña Baja; y finalmente, el llamado camino de El Medio que con una longitud de tres leguas y 200.000 reales de costo, partía desde la Plaza del pueblo y terminaba en el límite con Fuencaliente. Finalmente, añadir que para elegir los 14 concejales que en ese momento componían el Ayuntamiento, de los 3.010 habitantes del municipio, eran electores 117 y tenían condición de elegibles, solamente, 78, lo que arroja una proporción de un elector por cada 25 habitantes.

El Paso. Municipio Consolidado:

Ya a comienzos del siglo XX la información con la que contamos del entonces municipio más joven de La Palma es más completa. Sabemos la población de los distintos pagos que componían el municipio, quiénes eran sus autoridades, quiénes sus principales contribuyentes, además de los principales cosecheros, o su personas más relevantes. El Anuario de Canarias nos dice que en el año 1905 este municipio, rodeado de bosques de pinos y aunque su terreno era volcánico, era muy feraz y producía almendras, vino, higos, seda, cereales y vino. En cuanto a los cosecheros de almendras más importantes eran: Vicente Capote, Pedro Martín Castillo, Silvestre Martín Rodríguez, Antonio Padrón Leal, Antonio Perera Gómez, José Ana Pérez Jiménez, Feliciano Pino, Patricio Rodríguez Díaz, y Feliciano Taño Pino. Respecto al vino eran, Segundo Capote Pino, Blas de la Concepción, Pedro Martín González, José M. Morales, José Ana Pérez Jiménez, Manuel Sosa Hernández y Fermín Sosa Pino, los mayores cosecheros.

Respecto a los dedicados a actividades sederas destacaban Antonio Calero Díaz, María Capote García, Josefa Gutiérrez González, Francisco Padrón Díaz, José Ana Pérez Capote, José M. Pino, Manuel Pino, Fermín Sosa Pino, María García, que además de cosechera tenía un telar en el que fabricaba prendas de seda, al igual que Florentina Sosa.

Contaba el Municipio con bastantes tiendas, destacando entre otras las de Pedro Capote Gutiérrez, Dámaso Díaz Rodríguez, José Ana Duque, Diego González, Ángel Herrera, Mauricio Herrera, Antonio Martín Felipe, Justo Martín Rocha, Pedro Martín González, Vicente Martín Pérez, Fermín Sosa Pino y Francisco Tabares y hermano. El único molino existente era el de Antonio Taño Pérez.

En ese momento la resolución de algún problema municipal requería la intervención del Alcalde, que era Antonio Méndez Pérez o de Antonio Rodríguez, que era el Secretario del Ayuntamiento para dirimir en asuntos mayores, casos de pleitos o cualquier otro litigio, y consta que los hubo, había que recurrir al Juzgado, donde el Juez, Pedro Martín González, su suplente, Antonio González Vergara, el Fiscal, Pedro Capote Duque, su suplente, Vicente Pestaña Capote, y el Secretario Antonio Martín Herrera, habrían de solucionarlo.

Desde el punto de vista cultural contaba, también El Paso, con dos sociedades de instrucción y recreo, como fueron La Unión y El Progreso; con dos escuelas, siendo atendida la de niños por el maestro, Juan Suárez y la de niñas por la maestra, Juana Herrera. Como profesor de música ejercía Ángel Herrera.

Para las fiestas, los pirotécnicos Pedro Capote Duque y Pedro Capote Gutiérrez, ofrecían sus servicios lo mismo que brindaba sus habitaciones a los visitantes, Dolores Pérez Yánez, titular de la única fonda existente en El Paso. Como carpintero, ejercía Juan Rojo y como albañil, Genaro González.

Los problemas de salud corporal eran resueltos por los médicos Ángel Capote Gutiérrez y José Ana Pérez Capote, mientras que la salud espiritual estaban al cuidado del cura párroco, Norberto Pérez Díaz. Y caso de necesitar medicinas había que acudir a la única farmacia del pueblo, que era la de Pedro Hernández. Existía también una subcomisión de la Cruz Roja, cuyo presidente era el médico, ya citado, José Ana Pérez Capote.

Una vez vista la relación de mayores cosecheros, comerciantes y demás personas que articulaban la vida de El Paso a principios del siglo XX, es fácil deducir que los mayores contribuyentes tendrían que coincidir, necesariamente, con algunos de los ya citados. Y, puesto que fueron ellos los que, en gran medida, canalizaron y marcaron gran parte de la vida del Municipio merecen destacarse. Así pues, eran los principales contribuyentes, Segundo Capote Pino, Vicente Capote, José Díaz Capote, Silvestre Martín Rodríguez, Antonio Padrón Leal, Antonio Perera Gómez, José Ana Pérez Capote, José G. Pino, Patricio Rodríguez Díaz, y Antonio V. Yánez. Debo añadir que el hecho que fueran los mayores contribuyentes, algunos de ellos, no necesariamente residían en El Paso y que la presente relación no está ordenada en función de la importancia de la cantidad pagada sino según criterio alfabético.

Como entidades agregadas de población más importantes del Municipio, para este momento la citada fuente nos indica que Tacande de Abajo, tenía 546 habitantes, Tajuya, contaba con 430 y Corralejo y la Encrucijada con 214 y 109 habitantes respectivamente.

Y concluyen las referencias a El Paso, en el Anuario de Canarias, diciendo que sus fiestas mayores se celebraban el día 8 de diciembre en honor a su patrona la Purísima Concepción.

A lo largo de todo el siglo XX este municipio ha ido evolucionando en función de la dinámica general de las islas, casi siempre de imposición externa y pueden apreciarse en su evolución tradiciones que le confieren cierta singularidad como es el caso de la seda o actividades que le definen por antonomasia como es la industria tabaquera. Ha sido un municipio tradicionalmente agrario donde la variedad de cultivos estaba determinada tanto por las especiales condiciones de sus suelos, como por lo fragmentado de la estructura de la propiedad. Ello se complementó, dada su riqueza en pastos, con una abundante cabaña ganadera que llegó a ser de las más importantes de la Isla.

Sería, sobre todo, a partir de la década de los setenta, coincidiendo con el crecimiento de la empresa Tabacos Capote que daba empleo a gran parte de la población, la llegada de capitales procedentes de la emigración y la iniciativa municipal, cuando El Paso comenzaría cierto despegue que, con ciertas intermitencias, se mantiene hoy en franco progreso, en torno a actividades más diversificadas como el comercio, turismo, agricultura, y la industria tabaquera que hoy representa la multinacional R. J. Reynolds Tobacco que desde 1972 adquirió la antigua fabrica, ya citada, de Tabacos Capote, que luego sería adquirida por la también multinacional JTI, para cerrarse definitivamente a finales de los años noventa.

El Paso ofrece en la actualidad perspectivas esperanzadoras ya que en su término municipal se han realizado inversiones supramunicipales que el han de convertir con imaginación y sagacidad por parte de sus dirigentes en un municipio singular dentro del concierto insular. A ello le ayuda su disposición geográfica, su situación estratégica dentro de la red de comunicaciones de la isla así como su parajes naturales caso de la Cumbrecita o el Refugio del El Pilar.

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